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Cultura #04: Pasarela Cibeles

JUANRA
Esta semana has estado en la Pasarela Cibeles, ¿verdad?

BIEL
Pues sí, y os puedo adelantar un bombazo: vuelven los tonos malva. ¿Qué te parece?

JUANRA
Wow.

BIEL
Sí. Y eso sólo es el principio. Un año más ha vuelto la Pasarela Cibeles y los amantes de ver pechos en los telediarios estamos de enhorabuena. Destacó la baja de última hora de Victorio y Lucchino, que sufrieron rotura de ligamento interno y se perderán lo que queda de temporada. Desde aquí les deseo una pronta recuperación y les mando un abrazo a todos ellos. En cualquier caso tenemos al teléfono a uno de los protagonistas de la pasarela Cibeles, Adolfo Domínguez. Buenas tardes, Adolfo.

CORTE: Chimpancé chillando.

BIEL
Obviamente no es Adolfo Domínguez, creo.

JUANRA
Nos has vuelto a poner la entrevista con el director de El planeta de los simios. ¿Qué tal la colección de Adolfo Domínguez, Biel?

BIEL
Pues Adolfo Domínguez nos presentó una colección para el hombre de su tiempo, audaz y amigo de sus amigos, con ciertos toques vintage, como el yelmo, la armadura y los caballos, que, por cierto, se encabritaron en la pasarela y provocaron algunos desmayos y ráfagas de ametralladora por parte de la guardia civil. Para la noche, en cambio, propone un hombre desenfadado y díscolo, con grandes zapatones de payaso y narices postizas en tonos pastel muy mediterráneos, pero de la parte más urbanizada, tipo Salou o Tartessos. Una horterada, vaya.

JUANRA
Entre sport y casual, ¿no?

BIEL
Exactamente. El plato fuerte de Cibeles fue, sin duda, Ágatha Ruíz de la Prada, que se presentó vestida de hámster y fue recibida con aplausos mientras comía canapés y los almacenaba en los carrillos. Su colección otoño-otoño 2012 provocó división de opiniones. Muchos aplausos pero también lanzamiento de objetos a la pasarela: ladrillos, botellas y una cabeza de cochinillo.

JUANRA
Pues les puede caer una sanción gorda.

BIEL
Ágatha nos propone un estilo de mujer jovial, precavida y rencorosa, con tejidos rústicos de piel de ardilla y la siempre versátil fibra de nabo.

JUANRA
O sea, todo muy chic.

BIEL
Y atención a los complementos: se van a llevar las gafas, o sea que vuelve la mujer con astigmatismo. Los trajes de baño nos proponen una mujer misteriosa, lo que quedó muy claro cuando las modelos se escondían tras las columnas.

JUANRA
Es decir, que el misterio vuelve a ser fashion.

BIEL
El misterio es muy in y se va a escuchar mucho Milenio 3. Bueno. Me parece que ahora sí tenemos a Adolfo Domínguez al teléfono. Buenas tardes, Adolfo.

CORTE: Chimpancé chillando.

JUANRA
¿Seguro que era él?

BIEL
Creo que la conexión ha fallado otra vez. Puede ser un cortocircuito.

JUANRA
Oh, qué gran película.

BIEL
Muy buena. Cuatro estrellas. Cortocircuito 2, en cambio, es muy floja. Cuatro estrellas, también.

JUANRA
Mi parte favorita es la del robot que habla.

BIEL
Ese robot es fabuloso. Ojalá lo inventen pronto.

JUANRA
Podríamos pasarnos horas hablando de Cortocircuito pero tenemos que ir acabando. Ponle el broche a la Pasarela Cibeles.

BIEL
Pues total. Que los diseñadores no se ponen de acuerdo. Unos dicen que el 2012 se llevarán los mostachos prusianos y otros que lo trendy serán los mocasines de cabritilla. Al final intercambio de camisetas de camino a las duchas y el respetable a coger el metro y para casa. Resumiendo: cuatro estrellas. Muy flojo.

JUANRA
Pues muchas gracias, Biel. Hasta la semana que viene. Un abrazo.

BIEL
Un cordial puñetazo, compañero.

Cultura #03: «La piel que habito»

JUANRA
¿De qué nos vas a hablar hoy?

BIEL
Hoy voy a hablaros de La piel que habito, la última película de Almodóvar. La protagonizan Elena Anaya, Marisa Paredes y el chico este que hace de El Zorro, que es sin duda nuestro actor más internacional y que ahora no me acuerdo cómo se llama.

JUANRA
Creo que es Antonio Banderas.

BIEL
Sí. Puede ser. Todo encaja.

JUANRA
¿Y qué te ha parecido la película? Porque creo que hay división de opiniones. ¿Te ha gustado?

BIEL
Nada. Es una estafa. No sé si tienes presente el cartel de la película. Sale Elena Anaya disfrazada de Spiderman y, hombre, te esperas una película de superhéroes como Capitán América, La Linterna Verde o Ágora. O sea, acción a raudales. Pues resulta que hay muy poca acción y básicamente se reduce a gente copulando a Elena Anaya.

JUANRA
O sea, que es una película de pensar.

BIEL
Exacto. Te pasas una hora y media esperando a que la protagonista vuele o tire rayos láser por los ojos o algún superpoder bonito. Pero nada de nada. Los personajes no hacen nada más que hablar y, claro, eso te deja pegado al asiento porque crea mucha tensión dramática. Si te parece vamos a escuchar un fragmento de La piel que habito.

CORTE: La piel que habito acelerado.

JUANRA
Así a bote pronto me ha recordado a los pitufos.

BIEL
No, bueno. Lo he acelerado yo para que sea más trepidante y para que la sección tenga más ritmo. Porque, modestia a parte, creo que el ritmo es muy importante, Juanra.

JUANRA
Sí, sí que lo es.

BIEL
Si me permites el autobombo, en mi libro El ritmo en la radio ¡qué importante es! hablo bastante sobre lo importante que es el ritmo en la radio.

JUANRA
Un buen libro, sí señor. Lo recomiendo.

BIEL
Sí, no está mal. Le doy cuatro estrellas.

JUANRA
Perdona que te cambie de tema pero me gustaría ahondar aún más en La piel que habito. Dices que no te ha gustado. ¿No hay nada que se salve?

BIEL
Pues no. La historia es muy confusa. Hay muchos personajes diferentes y la primera mitad de la película no la pude seguir muy bien porque tuve que contestar a varias llamadas al móvil. Que, por cierto, Juanra, me llamas muy poco últimamente.

JUANRA
Sí, es que ando bastante liado, Biel.

BIEL
¿Qué estás haciendo?

JUANRA
Nada. Un programa en la radio… El Mundo Today se llama.

BIEL
Ah, qué bien, ¿no?

JUANRA
Sí. Es un magacín tipo Hora 25 pero con efectos de sonido graciosos.

BIEL
Pues muy bien, pero me estás desviando del tema. Déjame acabar diciendo que La piel que habito es una decepción para todos aquellos que amamos la filmografía de Alejandro Almodóvar. Le doy cuatro estrellas. Bastante buena.

JUANRA
Pues muchas gracias, Biel, como siempre un placer disfrutar de tus agudas observaciones.

BIEL
Nada, un placer. Y quiero recordar a los oyentes que pueden mandarme sus comentarios a mi móvil. El 647 1 6 7 0 2. Menos el martes por la tarde que estaré en el dentista.

JUANRA
Hasta la semana que viene. Un abrazo.

BIEL
Un abrazo, amor mío.

Los pitufos 3D: una crítica

Muchos de ustedes, amables lectores, ya sabrán que he estado en el Festival de cine de Venecia. En el interesante magacín radiofónico El Mundo Today (cuatro estrellas) ya desgrané una pormenorizada crónica tanto del festival (magnífico) como del ambiente (vibrante) como de mis caídas a los canales (varias) de esta bella ciudad a la que mucha gente llama, con razón, “la Venecia de Italia”.

No tuve oportunidad de ver ninguna película de la sección oficial ya que mi acreditación estaba mojada y desteñida. Lejos de desanimarme fui a un locutorio y, gracias a la tecnología streamyng, pude disfrutar de una joya que ha pasado algo desapercibida por nuestras carteleras: Los pitufos 3D.

No es la primera vez que se lleva a la gran pantalla la historia de estas criaturas de la mitología griega. Los más cinéfilos recordarán que Orson Welles hizo una célebre adaptación para la radio y provocó docenas de muertos y un gran éxito de crítica. Más recientemente James Cameron intentó una versión con actores de carne y hueso en Avatar, pero por culpa de la altura de los actores se perdía todo el efecto de enanismo de estos simpáticos caraduras de color azul.

Los pitufos 3D es una película de 2011 dirigida por el siempre vigoréxico Raja Gosnell y protagonizada por Neil Patrick Harris, Jayma Mays y Sofia Vergara, aunque en realidad nos da igual y podría haber estado protagonizada por cajas de cartón porque los verdaderos protagonistas de la función son los pitufos.

Lo primero que llama la atención de la película es que va a tirones. Cada veinte o treinta segundos se para y le cuesta volver a arrancar, lo que le da un ritmo sincopado muy personal.

El cacareado efecto 3D brilla por su ausencia y solamente se logra moviendo la cara muy rápido, alejándola y acercándola al monitor hasta que el encargado del locutorio pakistaní Von Humboldt te llama la atención. Huelga decir que nada más acabar la película tramité una denuncia contra el locutorio por publicidad engañosa. Espero que se les caiga el pelo y se adapten, de una vez por todas, a la tecnología tridimensional.

La trama es muy simple, ya que se trata de una película destinada al público infantil o con graves deficiencias de desarrollo intelectual, por lo que me llamó la atención la cantidad de propaganda de casinos y furcias que aparecía durante todo el metraje tapando, muchas veces, la acción principal. A eso debo añadir que la calidad del sonido era bastante precaria y los sonidos de jackpot y jadeos obscenos hacían prácticamente imposible entender el diálogo, por lo cual no entendí absolutamente nada de la trama.

Otro punto en contra de la película es la calidad de los efectos especiales y de la fotografía. Evidentemente los pitufos están hechos por computadora y por Photoshop por lo que tienen un aspecto gracioso aunque da muchas ganas de pisarlos. Sin embargo toda la película se ve como pixelada, como si Raja Gosnell no tuviera dinero y la hubiera rodado con el teléfono móvil.

Como ocurre últimamente, se trata de la puesta al día de unos personajes clásicos haciéndolos más accesibles al público moderno gracias a la estrategia de ponerles gafas de sol en el cartel.

En definitiva, una hora y media de diversión para toda la familia, aunque conviene evitar a toda costa que la vean los niños por culpa de esa presencia injustificada de casinos y mujeres desnudas. Les aseguro que saldrán del cine (o del locutorio) con una sonrisa en los labios y con unas enormes ganas de apostar y de mantener relaciones sexuales. Muy buena. Cuatro estrellas.

Cultura #02: Festival de Venecia

JUANRA
Damos la bienvenida a nuestro crítico cultural, nuestra biblioteca andante, que hoy nos saluda desde el extranjero. Buenas tardes Biel (…) ¿Dónde estás?

BIEL
Pues mira, como sabéis esta semana la actualidad cinematográfica estaba en Venecia.

JUANRA
Es cierto. ¿Qué tal por Italia?

BIEL
No, no. Estoy en Venecia. Y seguro que a todos nos viene a la memoria esta canción de Hombres G.

CORTE: “Sufre, mamón, (…) entre polvos pica pica”.

JUANRA
Así que estás en la ciudad de los canales.

BIEL
Efectivamente. Y ahora entiendo porqué la llaman así.

JUANRA
¿Y por qué es?

BIEL
No estoy muy seguro. En cualquier caso estoy aquí para informaros de todo lo que está pasando en el festival de cine, la Biennale, que este año cumple su segissegésimoocteto edición.

JUANRA
¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de momento?

BIEL
Bueno. Sin duda la primera sorpresa es que los seis millones de liras que cambié en el aeropuerto no me sirven de nada porque se han pasado al euro.

JUANRA
Y respecto al festival, ¿qué nos puedes contar? ¿Qué ambiente se respira?

BIEL
Pues el ambiente es francamente bueno. La gente va en grupos, de dos, de tres, o incluso más, y parece que hay cordialidad entre ellos. Incluso hay parejas de novios, o prometidos o amantes o como quieran llamarlo, eso ya a mí no me importa y no me meto.
En definitiva, el ambiente es bastante maravilloso y me encantaría que estuvieras aquí, porque hay muchas diversiones para dos chicos jóvenes como nosotros.

JUANRA
Si te parece hablemos de cine.

BIEL
Claro. Os he traído una entrevista. Podemos escucharla.

CORTE: Chimpancé chillando.

JUANRA
Pero esta entrevista ya nos la pusiste la semana pasada. Es el director de El origen del planeta de los simios.

BIEL
Sí. Bueno. Es que tuve un problema con la grabadora porque se me mojó un poco cuando me caí al canal.

JUANRA
¿Cómo que te caíste al canal?

BIEL
Sólo tres veces. Nunca me acuerdo que están ahí. Y la primera no cuenta, porque fue en el Aeropuerto del Prat.

JUANRA
Tendrías que ver los dientes largos que nos estás poniendo. ¿Y has podido ver a algún famoso?

BIEL
Pues no a demasiados. Ayer vi a un indigente disfrazado de Charlot en la plaza de San Marcos y francamente se parecía mucho aunque olía fuerte.

JUANRA
¿Y qué películas has visto? ¿Cómo pinta el palmarés?

BIEL
La verdad es que sólo he visto Los pitufos.

JUANRA
Pero Los pitufos no compite en la sección oficial. De hecho se estrenó hace un mes.

BIEL
Es verdad, pero es que para conseguir una entrada en la mostra, ya sabes cómo es esto, Juanra. Un montón de gente, los cines llenísimos, perdí la acreditación… Así que me fui a un locutorio y vi Los pitufos en cinetube, en streaming.

JUANRA
¿Y qué te pareció?

BIEL
Le doy cuatro estrellas porque estaba muy pixelada. A ver, no es como la versión de Orson Welles pero me reí mucho hasta el final, que descubrí que me habían robado la riñonera.

JUANRA
Estupenda crónica desde Venecia. ¿Cuándo vuelves, Biel?

BIEL
Pues cuando hable con el consulado o cuando me mandéis euros.

JUANRA
Pues nada, sigue disfrutando del festival. Un abrazo.

BIEL
Un cordial saludo, y sacadme de aquí.

CORTE: “Venezia”, de Hombres G.

Programa completo aquí

El origen del planeta de los simios: una crítica

Esta acertada crítica se emitió originalmente, con alguna modificación, en el programa El Mundo Today de la Cadena SER.

Hoy toca hablar de todo un taquillazo veraniego: El origen del planeta de los simios, una producción calentita de 2011, dirigida por Rupert Wyatt y protagonizada por James Franco, Andy Serkis y Freida Pinto.

No me ha gustado nada.

Eso sí, hay que destacar el trabajo de los muchachos del Circo del Sol en el papel de simios y en especial a Koko, el chimpancé chiflado, que interpreta a un mono travieso y caradura y que se perfila como serio aspirante al Oscar.

Pero ¿cuál es el argumento de El origen del planeta de los simios?

Bien. Antes de continuar, y si les parece, en vez de escribir El origen del planeta de los simios cada vez que tenga que hacer referencia a El origen del planeta de los simios, para ahorrar tinta escribiré nada más que Simios.

El origen del planeta de los simios narra la historia de unos científicos que juegan a ser dioses y la lían parda. Inoculan unas hormonas a los chimpancés y se vuelven superinteligentes (los chimpancés, no los científicos). Entonces se escapan (los chimpancés) y tienen que huir (los científicos y la población en general, no los chimpancés).

Nos encontramos ante un argumento clásico.

Como curiosidad debo decir que esta película está relacionada de forma sutil con las otras de la saga épica de El planeta de los simios. Los que ya tengan una cierta edad, como yo o José Ramón de la Morena, seguramente recuerden la película El planeta de los simios, con Charlton Heston. Pues bien, ésta es una precuela. Es decir que cuenta lo que pasó antes de que Charlton Heston llegara al planeta y protagonizara una inolvidable carrera de cuádrigas.

Lamentablemente ya no se hacen películas de ese tipo (Charlton Heston).

El origen del planeta de los simios es un drama social, el típico thriller con monos. Para que ustedes, amables lectores, se hagan una idea es como Gorilas en la niebla con más explosiones. O como Doctor Zhivago con más chimpancés sueltos.

El origen del planeta de los simios (o Simios, como prefiero llamarla) es un toque de atención para todos los científicos pero también una interesante reflexión sobre la responsabilidad que acarrea tener monos en la ciudad. Muchas veces olvidamos que, pese a su simpatía y pelo brillante, los monos deben vivir en el campo o en buenos zoológicos. Un gran simio conlleva una gran responsabilidad y las parejas tendrían que pensarlo bien antes de adoptar un monito, ya que son criaturas que se despiertan de madrugada chillando atrozmente y requieren cuidados constantes antes de ser abandonadas en las gasolineras.

Pese a estas prometedoras premisas El origen del planeta de los simios no me ha gustado porque frivoliza el tema de los simios violentos. Todos recordamos lo que ya advirtió Darwin: que los monos evolucionarían y se convertirían en humanos. Pues esta película muestra exactamente eso pero de una forma muy poco profunda. Para que se hagan una idea, mientras los monos destruyen Estados Unidos la banda sonora es una música muy de acción, muy épica. Indudablemente tendría que ser una música muy triste, muy preocupante; algo de Fito y los Fitipaldis, por ejemplo.

Resumiendo: le doy cuatro estrellas. Francamente bien. Para toda la familia, aunque les recomiendo que no vayan a verla con las mascotas, especialmente si están en celo (las mascotas), ya que salen varios simios desnudos.

¿Qué es el átomo?

Hoy les ofrezco una humilde lección magistral de ciencia. No lo hago por gusto, sino por responsabilidad, ya que hay mucha ignorancia y mucha opinión interesada al respecto.

Empecemos por lo básico.

¿Qué es un átomo?

La palabra átomo significa “indivisible” en griego o “bola muy pequeña” en francés. Pero este dato es irrelevante. Lo que de verdad importa es que en el universo, y especialmente en Occidente, casi todo está hecho de átomos.

¿Qué tamaño tiene un átomo?

Esta pregunta es difícil de responder. Para hacernos una idea, el átomo (o “bola muy pequeña indivisible”, recordémoslo) tiene el tamaño de una uña mediana, o ligeramente más pequeño, lo que los hace casi indetectables al ojo humano. Para poder observarlos es necesario recurrir a complejos sistemas de CD-ROM y electrónica.

¿Cómo es un átomo?

Imaginemos un huevo. Un átomo vendría a ser básicamente como un huevo. Es decir, redondo. Aunque está claro que dependiendo del huevo. Hay huevos de varias formas y tamaños. Pese a todo, visualicemos un huevo de gallina común.

Hemos quedado en que el átomo es redondo. Bien. Ahora viene lo más sorprendente. Al igual que pasa con los huevos, alrededor del átomo hay minúsculas partículas que giran en órbita a su alrededor.

Por supuesto que alrededor de los huevos no orbita nada, en principio. Pero para nuestra analogía no conviene enredarnos en detalles.

Imaginemos cosas pequeñas orbitando alrededor del huevo. Por ejemplo, otros huevos más pequeños girando frenéticamente alrededor del huevo grande (o normal). Para entender por qué las partículas (o huevos pequeños) dan vueltas al átomo (o huevo grande (o normal)) hay que tener en cuenta el campo gravitatorio del huevo.

Es cierto que el campo gravitatorio de los huevos es despreciable; prácticamente nulo. Quizá la analogía del huevo no sea la óptima, pero hagamos un acto de fe e imaginemos que el huevo central (redondo y normal, no lo olvidemos) atrae con fuerza a los otros huevos pequeños. Esa fuerza mantiene unido el átomo y sus partículas. Es como si del súper huevo inicial partieran unas enormes grúas que hacen girar los huevos vertiginosamente.

Lo más sorprendente de todo es que estas “bolas muy pequeñas indivisibles” (o átomos) (o huevos) tienen en su interior una fuerza descomunal. Imaginemos al pollito dentro del huevo. Un pollito de fuerza descomunal haciendo movimientos rápidos. Eso es el átomo. Es por eso que cuando hacemos chocar dos huevos, los pollitos explotan como una bomba atómica.

En realidad no explotan. O no lo hacen con una potencia comparable a una bomba atómica. No hay datos fiables de la cantidad de personas que han muerto al hacer chocar dos huevos pero, sin duda, tiene que ser una cifra no muy alarmante.

La analogía del huevo es muy deficiente.

Volvamos a empezar. ¿Qué es el átomo? Imaginemos una riñonera mediana…

Frases que preferiría no oír pronunciar a un piloto en pleno vuelo

Señores pasajeros, les habla el presunto comandante

Señores pasajeros, técnicamente les habla el comandante.

Señores pasajeros, les habla el comandante. Confieso que esto parecía mucho más fácil en la academia.

Señores pasajeros, les habla la voz que oigo dentro de mi cabeza.

Señores pasajeros, les habla el comandante. Creo que ha habido un terrible malentendido…

Señores pasajeros, les habla el comandante. ¿Conocen ustedes esa sensación de creerse Dios?

Señores pasajeros, les habla el comandante. Abran el Libro tibetano de los muertos por la página 37.

Señores pasajeros, les habla el comandante. Habrán observado que nuestros motores han decidido explotar…

Señores pasajeros, les habla el comandante. Con todos ustedes ¡Gloria Estefan y la Miami Sound Machine!

Transformers 2: una crítica

Acabo de adquirir un flamante aparato reproductor de DWD, el último grito en tecnología audiovisual, y he podido jubilar el destartalado WHS que tantas veladas de entretenimiento me ha proporcionado.

Para estrenarlo nada mejor que un best seller de acción trepidante: Transformers 2.

Desde las primeras escenas uno ya percibe lo espectacular de esta tecnología DWD, que permite disfrutar de una nitidez de imagen soberbia sentado en el sofá o desde detrás del sofá, cuando hay secuencias de miedo.

Pero vamos al tema: la película.

¡Qué calidad de imagen! La fotografía es bellísima (resaltada por la calidad que da el DWD) y muy colorida (y todo ello en un disco del tamaño de un CD-ROM, muy bonito y muy manejable; por no hablar del reproductor: una maravilla de tecnología serbo-croata, un reproductor Prvstgk 1000 con mando a distancia; una ganga de importación, según mi cuñado, que viaja mucho a países del Este por cuestiones de negocios).

Pero no perdamos de vista la película: Transformers 2.

(Aquí debo hacer un pequeño paréntesis para señalar, a mi juicio, el único fallo del reproductor de DWD Prvstgk 1000: consume mucho queroseno. Muchísimo. Una barbaridad. Cada diez minutos hay que rellenar el depósito del grupo electrógeno y, de paso, abrir las ventanas para ventilar la humareda tóxica y lavarse la cara con acetona. Sin embargo, estas pausas resultan un alivio para los oídos, ya que el reproductor no está bien insonorizado y emite un zumbido que puede llegar fácilmente a los 185 dB. Resulta algo molesto al principio, cuando empiezan a sangrarte las orejas, pero las hemorragias suelen ser leves y al cabo de cuatro o cinco semanas recuperas la audición parcialmente. Es por ello que recomiendo envolverse la cabeza con una toalla húmeda, para paliar el dolor y, de paso, para extinguir los incendios esporádicos que provoca el Prvstgk 1000 con sus frecuentes chispazos. Dejando de lado estos detalles, el reproductor de DWD es robusto y va como un tiro. Es una lástima que tanto el mando a distancia como las instrucciones solamente estén disponibles en croata.)

Pero no perdamos el hilo.

Transformers 2 es un thriller que continúa la saga iniciada en Transformers. Lamentablemente esta primera parte se encuentra descatalogada y no he podido verla, con lo que he perdido, sin duda, algunos matices de la historia y me he visto considerablemente mermado a la hora de seguir la trama.

El film está protagonizado por los desconocidos Shia LaBeouf, Megan Fox (ambos en estado de gracia) y el chico que hacía de Jesús Quintana en El gran Lebowski 1.

La historia trata de una serie de misteriosos asesinatos perpetrados por unos robots. Los protagonistas seguirán todas las pistas y, en un brillante golpe de efecto, descubrimos que los robots se transforman en coches para poder esconder su sanguinaria identidad.

Este giro argumental es algo rebuscado y no lo capté hasta la segunda vez que vi la película.

En resumen: una película mediocre para toda la familia, ya que no hay ni un solo desnudo integral, y que merecería un tercer visionado si no fuera porque la Guardia Urbana ha requisado mi flamante reproductor de DWD Prvstgk 1000 por culpa de algunas quejas de mis vecinos. Pese a los esfuerzos de los Cuerpos de Seguridad del Estado creo que la tecnología DWD ha llegado para quedarse y se consolida como una alternativa sólida al imbatible Súper 8.

Los hombres que no amaban a las mujeres: una crítica

Publicado originalmente en El Mundo Today.

Hoy toca hablar de uno de esos autores relativamente desconocidos que sonará bien poco a todo el que no sea amante de la novela policíaca. Ese es mi caso. Se trata de Stieg Larsson.

Su debut literario no presagia nada bueno a priori ya que se trata de la novelización de la película homónima estrenada hace poco. Del film puedo opinar pues me lo he descargado con el eMule desde la Internet. Se trata de una película de alto contenido erótico que roza y, a veces supera con creces, lo pornográfico. El título original en inglés, Boy zone, ha sido traducido aquí por el más alegórico Los hombres que no amaban a las mujeres. Y en cierta manera capta mejor la esencia de la cinta pues el argumento gira en torno a un grupo de buenos amigos que se sodomizan.

Sin embargo (y aquí está la sorpresa agradable) la novelización de la película se toma algunas libertades respecto al original. Desarrolla algo más la trama e introduce algunos personajes secundarios que no son sodomizados. Es más, toda la acción se traslada a Suecia en vez de transcurrir en un sórdido sótano forrado con plástico.

El personaje protagonista, en cualquier caso, sí respeta bastante el referente de la película e, incluso, pierde algunos matices interesantes en su salto al papel. Se trata de un periodista sueco (lo que ya nos prepara para una buena dosis de ciencia ficción) que acepta el encargo de investigar la desaparición de una adolescente, ocurrida varios años antes.

Entonces (y aquí está la sorpresa desagradable) la trama se vuelve realmente confusa, pues empiezan a aparecer personajes con nombres suecos, cosa que hace prácticamente imposible seguir el hilo, pues uno los confunde con muebles de Ikea.

Para llevar a cabo su investigación contrata a una “hacker”. Debo confesar que mi nivel de sueco no es lo suficientemente bueno para saber qué es eso y me pregunto por qué los traductores no se tomaron la molestia de cambiarlo (y ya de paso, los nombres de los personajes por otros en castellano, como Juan, Alejo o etc.)

En cualquier caso la chica se comporta como una prostituta, por lo que deduzco que se trata de una adolescente, y tras varios ires y venires por Suecia, resuelven el caso muy satisfactoriamente dejando tras de sí una alfombra de cadáveres.

En definitiva, se trata de una novela complicada en su lectura y hermética en su comprensión, no apta para consumidores de best sellers. Quizá pudieran reprochársele los excesivos guiños a El código Da Vinci (el protagonista “descorcha un buen vino” en varias ocasiones y utiliza un Mac) y también la moraleja metida con calzador de que los hombres suecos odian al sexo femenino y son poco menos que una organización armada dispuesta a acabar con las mujeres. Supongo que debe de ser una imposición de la férrea censura del país nórdico.

Resumiendo: un regalo original de cara a la Navidad para los intelectuales de la familia y poco más. Seguiremos la pista del señor Larsson, quien, según leo en la Wikipedia, jugó como delantero en el F.C. Barcelona.

“Los hombres que no amaban a las mujeres”, de Stieg Larsson (Ed. Destino, 2008)
640 páginas. 22’50 euros.

Calificación: 4 estrellas.